Diccionario para no Millenials encauzado al mundo de las recomendaciones profesionales

Somos animales sociales y lo demostramos con nuestras rutinas día a día. Nos conectamos a las redes, seguimos a nuestro famoso de cabecera y nos encanta su estilo, consultamos por Internet y buscamos el blog de aquel médico que siempre nos resuelve las dudas sobre resfriados comunes y un largo etcétera.

Necesitamos de los demás e Internet nos lo pone en bandeja, algo que saben y utilizan desde los departamentos de marketing. Últimamente han saltado a la palestra varios casos que en el ámbito profesional nos han hecho plantearnos si trabajar con prescriptores de marcas es interesante o no. Dabiz Muñoz rechazó la proposición de un influencer para comer gratis en su restaurante a cambio de una reseña positiva en una publicación y The White Moose Café ha vetado a todos los influencers, youtubers e instagramers de su establecimiento. ¿Son decisiones acertadas? ¿Deberíamos dejar de utilizar a estos nuevos “críticos” en nuestros negocios?

Para poder formarnos una opinión el primer paso es saber de qué estamos hablando. En este post repasaremos los términos básicos para poder entrar en la polémica con un mínimo de conocimientos.

¿Qué es un Millenial?: un Millenial es, según Wikipedia, alguien que ha nacido alrededor de los 80 y que se adaptan fácilmente a los cambios, pues ha pasado de utilizar el teléfono fijo para comunicarse a los smartphones que ahora dominan el mercado. Conoce todos los términos tecnológicos, se manejan en el streaming, han utilizado MySpace, Messenger, Napster… Se trata de una generación que utilizó el disquete, que luego pasó al CD, que evolucionó hacia el USB y que ahora es asidua a la nube.  En definitiva es una grupo poblacional totalmente adaptado a la vida moderna y que conoce la evolución que ha seguido la tecnología que se utiliza a día de hoy. Es una generación caracterizada por la hiperconexión, la necesidad de auto expresarse y el interés por consumir grandes cantidades de información en cualquier formato.

¿Quiénes son los Influencers?:son los prescriptores de marca de toda la vida. Es aquel personaje público al que seguimos y en el que confiamos en una determinada materia. Cuenta con cierta credibilidad en un tema concreto y por su presencia y por su forma de actuar en las redes sociales puede mover a sus seguidores a que compren un producto o vayan a un lugar. Existen influencers especializados en cada red social y de este modo nacen los blogueros, los youtubers y los instagramers.

  • El bloguero es cualquier persona que de forma relativamente profesional se dedica a escribir en un blog. Existen diferentes tipos de profesionalización e incluso hay quien únicamente se dedica a ello, llegando a crear verdaderas plataformas con miles de seguidores que los convierten en autoridades en una materia determinada.
  • Youtubers son aquellas personas que se dedican a publicar contenido en Youtube. Algunos, del mismo modo, han hecho de la publicación de sus vídeos un modo de vida.
  • Instagramer es quien tiene un perfil en Instagram y comparte imágenes asiduamente con un cierto éxito.

¿Qué es un lead o un steakholder?: en este caso son personas que, por su carrera o experiencia, tienen un reconocimiento público en una materia. Este término se utiliza más para personas cualificadas y podría aplicarse a casos como cuando un médico avala un determinado producto nuevo que se lanza al mercado, o como aquellos anuncios de pastas dentífricas recomendadas por un dentista. Algunos periodistas de informativos que dan credibilidad a una marca pueden aglutinarse en este apartado, como es el caso de Matías Prats o Susana Griso.

¿Son buenos compañeros de trabajo?

A partir de estas nociones básicas el veredicto sobre si es o no recomendable acudir a este tipo de prescriptores es un rotundo depende. Y depende de muchas cosas, del público que tengan, del área geográfica en la que se muevan, del número de seguidores que acumulen, de la profesionalidad con la que trabajan sus posts y un largo etcétera que hay que analizar caso por caso y tema por tema. En Imam Comunicación hemos recurrido a estos profesionales en numerosas ocasiones con resultados más que satisfactorios.

En este sentido, la decisión de Dabiz Muñoz fue acertada, dada la popularidad de su restaurante y la calidad de su trabajo y, teniendo en cuenta los seguidores y la repercusión que podía tener una crítica publicada en esas cuentas de redes sociales en concreto, que según explican en un artículo de El País, sumaban apenas 2.000 personas, no era interesante para él invitarles. No obstante, lo cuestionable en este caso es si era necesario humillar públicamente a los protagonistas.

Pero este tema no es nuevo, ya surgió otra polémica que puede parecer diferente pero que en realidad nos lleva a lo mismo. El caso de Belén Esteban y el vestido de novia que no le quisieron vender en la firma Pronovias. ¿Es que Esteban no era merecedora de lucir un vestido como este? ¿Es que mujeres menos glamurosas que ella no lo habían hecho antes? Sí, pero no tenían su notoriedad y en este caso, la marca se hubiera visto ligada al nombre de Esteban a través de exclusivas, fotos y demás. La polémica surge del hecho de que una marca niegue la venta a una clienta por su relevancia pública. De forma más internacional también ha sucedido lo mismo con Melania Trump, que se vio en un aprieto cuando saltó la noticia de que varias marcas no querían venderle ropa por no querer que se las identifique con ella.

Asociar marcas a personajes públicos es tan viejo como la propia publicidad en sí. Desde siempre hemos anhelado lo que nuestros famosos favoritos tienen y sin ningún lugar a dudas el futuro está en este tipo de promoción. Lo importante en estos casos es analizar de forma minuciosa a quién le entregamos las llaves de nuestra reputación online para que esta sea efectiva.

¿Cómo se crea un influencer?

El trabajo de convertirse en prescriptor es complicado y necesita tiempo para conseguir notoriedad, una reputación y sobre todo, para llegar a trabajar con marcas, es importante que los interesados tengan un comportamiento profesional y cuidado. Algunos de estos influencers se convierten en auténticas celebrities y consiguen hacerse un hueco en los eventos más importantes de su ámbito. Tienen la credibilidad absoluta de su público y son, para las marcas, un gran apoyo.

En este sentido, la agencia H2H demostró hace unos meses cómo podía crearse un influencer con poco presupuesto. En este reportaje podemos ver el trabajo que hay detrás de estos nuevos profesionales y las trampas que hay que sortear a la hora de escoger trabajar con ellos.

EL GRAN FRAUDE DE LOS INFLUENCERS from H2H Human To Human on Vimeo.

 

Contar con la experiencia de un comunicador o publicista es básico para que nuestros esfuerzos a la hora de contar con estos prescriptores sea eficiente y se incluye en una estrategia redonda en la que el intercambio sea rentable y nos lleve al éxito.  

 

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