Feliz Día de la Radio 

Soy la hermanita pobre, la mediana de la casa, esa que ningún familiar rechaza porque, a pesar de su presencia discreta, es de su sangre, aunque en el fondo tampoco ninguno ame especialmente. No soy la protagonista de grandes celebraciones, a pesar de que todos me escuchen cuando hablo. Soy la compañera que siempre está ahí, la que te acompaña en casa, en el coche, cuando sales a hacer deporte o mientras trabajas, y eso sí, quienes me conocen bien perciben que a pesar de que no soy la primera ni la novedad de sus días, soy su amiga incondicional, esa que estará ahí siempre.

Soy la que se echa de menos solo cuando no está porque pone de manifiesto que algo falta, creando un vacío. Soy la que pasa sin marcha atrás, sin arrepentimientos, sin correcciones, la que actúa y la que improvisa.

Soy la segunda en una línea de sucesión donde los hermanos mayores son de papel tangible, permaneciendo en el tiempo y las hermanas pequeñas engordan egos y kilos de los que se ven reflejados en pantallas. Soy simplemente una caja de sueños, de voces, de ilusiones, de carreras de estrés. Desde hace poco, además, ha llegado pisando fuerte el último vástago de esta cadena poniéndolo todo patas arriba y asegurando que todos somos ya parte del pasado. Con los años aprendes a respirar el aroma arrogante de la juventud y a sonreír al hacerlo.

Los que me habitan trabajan el doble que el resto de la prole, algo que en el fondo todos desconocen.

Si en un periódico hay 30 personas para hacer realidad el truco de la información, aquí, en mi seno, siete enanitos, y a veces una sola heroína, sacamos conejos de nuestra particular chistera y llegamos a rincones por los que solo transitan nuestros sueños.

Escribimos sin tiempo para pensar lo que otros tardan horas, y, sin embargo, los que ignoran qué es la velocidad no pueden siquiera vernos pasar.

Hoy quiero reivindicar mi sitio, este, el de la modélica hermana mediana. La eterna olvidada. La que en el fondo les quiere igual pero que ve necesario sentar orden.

La radio, queridos amigos, políticos, sindicalistas, actores, deportistas, vecinos u oyentes, pone voz a la banda sonora de nuestras vidas. No permitamos que la ignorancia nos devuelva al cine mudo. Quiérannos más. Celebren a mi lado este día. #felizdíadelaradio

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