Semana Santa en Ibiza: cuando el tesoro es solo nuestro

Aquellos locos y osados que visitan Ibiza durante los meses de julio y agosto no podrán contemplar un atardecer en silencio, ni sentir el placer de degustar un café caleta para templar el cuerpo ante la brisa del mar, tampoco el maravilloso trato de los profesionales de nuestros restaurantes cuando pueden dedicarnos su tiempo, consejos y confidencias, y mucho menos la paz elegante y verde de conducir solitariamente por nuestras costas. Los sabios que escogen Semana Santa para vivir las islas son conscientes de que el verdadero privilegio no es estar cuando todos lo hacen, sino cuando el tesoro es solo nuestro.

Por eso, para aquellos que deciden disfrutar de sus vacaciones en estas fechas en las Pitiusas, hemos querido preparar un artículo con los rincones que no deben perderse para vivir una experiencia enriquecedora y plena.

Puede que muchos residentes no tengan la suerte de poder comer en determinados restaurantes o visitar tiendas y “beach club” durante la temporada, por eso extrapolamos este reportaje a quienes vivan la Semana Santa en clave blanca.

Para comenzar con acción les recomendamos probar la experiencia Surf Lounge Ibiza. Este establecimiento, ubicado en la Bahía de Sant Antoni, comienza la temporada precisamente el próximo 26 de marzo para que nos subamos a su ola artificial y conozcamos este deporte que nos enamorará.  Si el frío les inhibe no se preocupen que les alquilarán un traje de neopreno, y después podrán, además, recuperar fuerzas con su estupenda cocina y cócteles. Les recomendamos sus nachos y sus margaritas para vivir la experiencia surf con todos los sentidos.

Vístase de Adlib. La mayoría de los talleres y de las tiendas de los principales diseñadores de la Pasarela más reconocida de nuestras islas, abren sus puertas a los visitantes y los atienden personalmente. El privilegio de que sus creadores nos customicen un vestido, una joya o un bolso es digno de mención y nos permitirá integrarnos con la isla en toda su esencia. Piérdase por las calles de la Marina y visite y conozca a Elisa Pomar. Recorra los lugares en los que las mentes de Tony Bonet, Piluca Bayarri, Luis Ferrer, Dira Moda o Charo Ruiz dan vida a sus patrones y confíe en piezas únicas para toda la vida y con estilo.

La galería P |ART IBIZA es otro de los lugares de obligada visita en estas fechas. Sus exposiciones son siempre sorprendentes y es muy fácil encontrarse a los artistas internacionales que exponen en este lugar multicultural y mágico charlando con su comisaria Patrizia. El arte allí cobra cientos de formas: pinturas, cuadros, fotografías, esculturas, joyas, platos, vasos, velas… cualquier elemento decorativo y funcional que se imagine tiene nombre y apellidos en este enclave del que somos enamorados confesos.

Si quieren recuperar fuerzas nuestro restaurante preferido, Sa Brisa Gastro Bar & Catering, les espera en Vara de Rey tanto a mediodía, como por la tarde con su “luncher”, o por la noche. Las procesiones de Ibiza son curiosas y nos muestras tallas diferentes a las de otros enclaves, por lo que les recomendamos no perdérselas en estos días festivos y, eso sí, usar este restaurante de autor como lugar de operaciones para alimentar el cuerpo y el espíritu. El Club Náutico de Ibiza es otro de esos lugares en los que merece la pena perderse. Desayunar en su terraza disfrutando del trajinar de los marineros en sus embarcaciones, degustar sus arroces a mediodía o tomar una copa por la tarde tiene cabida en este club abierto al público con precios muy adecuados. Los viernes su cous-cous es digno de mención.

Sa Calma y La Tratoría del Mar son otros de los restaurantes con vistas al mar del Paseo Marítimo de Ibiza, mientras que si quieren disfrutar de buenos platos y seguir la fiesta por la noche pueden hacerlo en La Cava, Mar a Vila o Can Terra, aciertos seguros para tapear antes de tomar unas copas.

La Mediterránea es otro de esos lugares en los que merece la pena desayunar estos días festivos. Despertarse tarde y degustar en sus establecimientos de Jesús e Ibiza la mejor pastelería francesa de la isla, nos permitirá enfrentarnos a la carretera para recorrer ahora las playas más concurridas durante la temporada y que estos días son solo nuestras. Piérdanse en Las Salinas, desiertas y sorprendentes,  déjense llevar hasta Cala Comte, Cala Tarida, Benirrás o el Puerto de Sant Miquel donde muchos restaurantes continúan abiertos durante el invierno y nos muestran su cara más sonriente e íntima en estas fechas. Nuestras recomendaciones son Can Thotom, en Sant Miquel, cuyo pulpo a la brasa es de los mejores que hemos probado, o Coton en Cala Tarida cuyo “brunch” de los domingos conjuga buenos platos, atención, vistas y música.

Las visitas tradicionales a Las Dalias, disfrutando de su restaurante con comida sana y ecológica, Can Aneta, para vivir su experiencia flaó y café caleta caseros o Santa Agnès, para conocer las chuletillas de las auténticas puertas del cielo, son los planes que todos deberíamos repetir en estas fechas vivamos o no en la isla.

Para alojarse les recomendamos Ocean Drive, en pleno Botafoch, Hotel Aguas de Ibiza, en Santa Eulària, o algunos de los agroturismos que permanecen abiertos en estas fechas como Can LLuc.

Tras contarles estos secretos a voces, solamente les pedimos una cosa a cambio: no dejen de sonreír y vivan con plenitud la experiencia más auténtica de sus vidas.

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